Por primera vez en su historia, el trofeo al mejor jugador de fútbol se traslada a la capital británica con motivo de su 70.ª edición.
Por primera vez desde la creación del trofeo, la ceremonia del Balón de Oro se celebrará fuera de París. El lunes 26 de octubre, la gala que premia al mejor futbolista del año tendrá lugar en Londres, Inglaterra, y no en el escenario habitual del Teatro del Châtelet, en la capital francesa.
La elección de una ciudad extranjera no es casual. Se enmarca en las celebraciones en torno a la 70.ª edición del galardón, un aniversario que justifica romper con las costumbres. Los organizadores quieren así señalar esta etapa simbólica y dar al evento una dimensión nueva, haciéndolo viajar hacia otro gran centro del fútbol europeo.
El Teatro del Châtelet acogió la mayoría de las ediciones anteriores y sigue asociado en la mente del público a la imagen del Balón de Oro. El traslado a Londres supone, por tanto, una ruptura visible con la tradición parisina, sin que por ello se cuestione el prestigio del trofeo, que sigue siendo la distinción individual más codiciada por los futbolistas.
El cambio de escenario también ilustra la proyección internacional de la competición. En una temporada en la que los clubes ingleses y los jugadores de la Premier League ocupan un lugar destacado en el debate deportivo, la capital británica ofrece un escaparate adecuado para la difusión mundial de la gala.
Queda por ver si este traslado excepcional se convertirá en precedente o quedará como un paréntesis ligado al aniversario. Para los aficionados al fútbol, la ceremonia del lunes será la ocasión de descubrir un formato poco habitual, antes del esperado regreso a los escenarios más tradicionales.
La elección de una ciudad extranjera no es casual. Se enmarca en las celebraciones en torno a la 70.ª edición del galardón, un aniversario que justifica romper con las costumbres. Los organizadores quieren así señalar esta etapa simbólica y dar al evento una dimensión nueva, haciéndolo viajar hacia otro gran centro del fútbol europeo.
El Teatro del Châtelet acogió la mayoría de las ediciones anteriores y sigue asociado en la mente del público a la imagen del Balón de Oro. El traslado a Londres supone, por tanto, una ruptura visible con la tradición parisina, sin que por ello se cuestione el prestigio del trofeo, que sigue siendo la distinción individual más codiciada por los futbolistas.
El cambio de escenario también ilustra la proyección internacional de la competición. En una temporada en la que los clubes ingleses y los jugadores de la Premier League ocupan un lugar destacado en el debate deportivo, la capital británica ofrece un escaparate adecuado para la difusión mundial de la gala.
Queda por ver si este traslado excepcional se convertirá en precedente o quedará como un paréntesis ligado al aniversario. Para los aficionados al fútbol, la ceremonia del lunes será la ocasión de descubrir un formato poco habitual, antes del esperado regreso a los escenarios más tradicionales.
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Fuente: Ouest-France