Fatiga crónica, lesiones repetidas: el Red-S, ignorado durante mucho tiempo, se convierte en una preocupación mayor para los jockeys.
En el mundo de las carreras, la silueta de los jockeys se asocia a menudo a severas restricciones de peso. Para seguir siendo competitivos, muchos siguen dietas drásticas o periodos de restricción calórica intensa. Este desequilibrio entre aportes y gastos energéticos puede conducir a un síndrome aún poco conocido por el gran público: el Red-S, o Relative Energy Deficiency in Sport.
El Red-S se caracteriza por un déficit energético crónico que no permite al organismo funcionar con normalidad. En los jockeys, los signos son frecuentes: fatiga persistente, bajada de rendimiento, trastornos de concentración, pero también una mayor fragilidad ósea y lesiones que tardan en curar. Estos síntomas se atribuyen a menudo erróneamente a un sobreentrenamiento o a una bajada de forma pasajera, cuando en realidad resultan de una falta de combustible.
Ignorado durante mucho tiempo por el entorno hípico, este síndrome hoy es tomado en serio por los médicos del deporte. Los jockeys, sometidos a pesajes regulares y a imperativos de silueta, constituyen una población especialmente expuesta. Las consecuencias pueden ser graves: alteración de la salud metabólica, hormonal y cardiovascular, con un riesgo aumentado de lesiones en la pista, tanto para ellos mismos como para los caballos.
La concienciación avanza, pero queda mucho por hacer. Se están poniendo en marcha programas de seguimiento nutricional y médico en algunas cuadras, con el objetivo de acompañar mejor a los jockeys sin comprometer su competitividad. El objetivo es reequilibrar su aporte energético preservando su salud a largo plazo.
Para el futuro de las carreras, es esencial que el conjunto de los actores – entrenadores, propietarios, federaciones – integre esta dimensión. Reconocer el Red-S como un verdadero riesgo profesional permitiría prevenir mejor sus efectos y proteger a quienes hacen vivir el deporte hípico a diario.
El Red-S se caracteriza por un déficit energético crónico que no permite al organismo funcionar con normalidad. En los jockeys, los signos son frecuentes: fatiga persistente, bajada de rendimiento, trastornos de concentración, pero también una mayor fragilidad ósea y lesiones que tardan en curar. Estos síntomas se atribuyen a menudo erróneamente a un sobreentrenamiento o a una bajada de forma pasajera, cuando en realidad resultan de una falta de combustible.
Ignorado durante mucho tiempo por el entorno hípico, este síndrome hoy es tomado en serio por los médicos del deporte. Los jockeys, sometidos a pesajes regulares y a imperativos de silueta, constituyen una población especialmente expuesta. Las consecuencias pueden ser graves: alteración de la salud metabólica, hormonal y cardiovascular, con un riesgo aumentado de lesiones en la pista, tanto para ellos mismos como para los caballos.
La concienciación avanza, pero queda mucho por hacer. Se están poniendo en marcha programas de seguimiento nutricional y médico en algunas cuadras, con el objetivo de acompañar mejor a los jockeys sin comprometer su competitividad. El objetivo es reequilibrar su aporte energético preservando su salud a largo plazo.
Para el futuro de las carreras, es esencial que el conjunto de los actores – entrenadores, propietarios, federaciones – integre esta dimensión. Reconocer el Red-S como un verdadero riesgo profesional permitiría prevenir mejor sus efectos y proteger a quienes hacen vivir el deporte hípico a diario.
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Fuente: Ouest-France