La WTA ha denegado la solicitud de Kaitlin Quevedo de llevar un brazalete negro en Guangzhou como homenaje a las víctimas del accidente de tren de Toledo.
El viernes 30 de octubre, la tenista española Kaitlin Quevedo debía disputar los cuartos de final del torneo de Guangzhou. Antes del partido, pidió permiso a la Asociación de Tenis Femenino para llevar un brazalete negro. El gesto pretendía ser una muestra de respeto por las víctimas del accidente de tren ocurrido en Toledo, España.
La WTA, que rige el tenis profesional femenino, rechazó la solicitud. Como resultado, Quevedo saltó a la pista sin el brazalete. Las normas de la asociación sobre la vestimenta y el equipamiento de las jugadoras son estrictas, y rara vez se conceden excepciones para tributos personales durante partidos oficiales.
El accidente de Toledo había causado una ola de dolor en toda España, y el deseo de Quevedo de honrar a los afectados fue visto ampliamente como un gesto humano. Sin embargo, la decisión de la WTA pone de relieve la tensión entre la expresión individual y las regulaciones uniformes que rigen el deporte profesional. Se espera que las jugadoras cumplan con los códigos de vestimenta, incluso cuando sus intenciones son honorables.
Este caso puede suscitar un renovado debate sobre si los organismos rectores deberían permitir más flexibilidad en momentos de duelo nacional. Por ahora, las reglas se mantienen, y el tributo silencioso de Quevedo no fue permitido en la pista. Sin embargo, es poco probable que el debate desaparezca rápidamente.
La WTA, que rige el tenis profesional femenino, rechazó la solicitud. Como resultado, Quevedo saltó a la pista sin el brazalete. Las normas de la asociación sobre la vestimenta y el equipamiento de las jugadoras son estrictas, y rara vez se conceden excepciones para tributos personales durante partidos oficiales.
El accidente de Toledo había causado una ola de dolor en toda España, y el deseo de Quevedo de honrar a los afectados fue visto ampliamente como un gesto humano. Sin embargo, la decisión de la WTA pone de relieve la tensión entre la expresión individual y las regulaciones uniformes que rigen el deporte profesional. Se espera que las jugadoras cumplan con los códigos de vestimenta, incluso cuando sus intenciones son honorables.
Este caso puede suscitar un renovado debate sobre si los organismos rectores deberían permitir más flexibilidad en momentos de duelo nacional. Por ahora, las reglas se mantienen, y el tributo silencioso de Quevedo no fue permitido en la pista. Sin embargo, es poco probable que el debate desaparezca rápidamente.
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Fuente: Ouest-France