El nuevo presidente del Havre AC, Yacine Alaoui, ha tomado oficialmente las riendas del club normando pidiendo a la institución hacer frente común ante las recientes turbulencias.
Apenas unos días después de haber tomado oficialmente las riendas del Havre Athletic Club, Yacine Alaoui se expresó públicamente por primera vez durante una conferencia de prensa celebrada a dos días de la visita del Lorient, en el marco de la décima jornada de Ligue 1. Un momento lejos de ser anodino para este nuevo presidente, que ha tenido que gestionar una situación de crisis sin demora alguna.
La marcha abrupta del trío compuesto por el entrenador, el director deportivo y el presidente anterior en el espacio de unos pocos días ha sumido al club normando en un período de inestabilidad poco común. Ante los periodistas, Alaoui no ha dissimulado las dificultades atravesadas por la institución havresa. «Hemos sufrido mucho», soltó con una franqueza desconcertante para un primer intercambio con la prensa deportiva.
Más allá del balance amargo, el nuevo presidente ha querido trazar una hoja de ruta clara para el futuro del club. Su prioridad absoluta reside en la reconstrucción de un clima de confianza entre todos los actores del club, desde los empleados hasta los aficionados, pasando por los jugadores y el cuerpo técnico. «Hay que tirar todos en el mismo sentido», ha martilleado Yacine Alaoui, consciente de que la división puede convertirse rápidamente en un veneno en un entorno deportivo de alta competición.
Esta intervención se produce ante la proximidad de un partido crucial ante el Lorient, que será la primera cita competitiva desde estos herramientazos estructurales. El nuevo directivo sabe que los resultados deportivos siguen siendo el mejor remedio contra las dudas que pueden nacer en tales circunstancias. El parón internacional habrá permitido respirar algo, pero el regreso a la competición se presenta determinante para el devenir del proyecto.
Queda por saber si las palabras del presidente irán seguidas de actos concretos y si el club logrará pasar rápidamente esta página tumultuosa. Los aficionados havreses, acostumbrados a las montañas russas emocionales, esperan signos tangibles de renovación en las próximas semanas.
La marcha abrupta del trío compuesto por el entrenador, el director deportivo y el presidente anterior en el espacio de unos pocos días ha sumido al club normando en un período de inestabilidad poco común. Ante los periodistas, Alaoui no ha dissimulado las dificultades atravesadas por la institución havresa. «Hemos sufrido mucho», soltó con una franqueza desconcertante para un primer intercambio con la prensa deportiva.
Más allá del balance amargo, el nuevo presidente ha querido trazar una hoja de ruta clara para el futuro del club. Su prioridad absoluta reside en la reconstrucción de un clima de confianza entre todos los actores del club, desde los empleados hasta los aficionados, pasando por los jugadores y el cuerpo técnico. «Hay que tirar todos en el mismo sentido», ha martilleado Yacine Alaoui, consciente de que la división puede convertirse rápidamente en un veneno en un entorno deportivo de alta competición.
Esta intervención se produce ante la proximidad de un partido crucial ante el Lorient, que será la primera cita competitiva desde estos herramientazos estructurales. El nuevo directivo sabe que los resultados deportivos siguen siendo el mejor remedio contra las dudas que pueden nacer en tales circunstancias. El parón internacional habrá permitido respirar algo, pero el regreso a la competición se presenta determinante para el devenir del proyecto.
Queda por saber si las palabras del presidente irán seguidas de actos concretos y si el club logrará pasar rápidamente esta página tumultuosa. Los aficionados havreses, acostumbrados a las montañas russas emocionales, esperan signos tangibles de renovación en las próximas semanas.
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Fuente: Ouest-France