Tras tres derrotas iniciales, La Romagne logró su primera victoria en la Pro A de tenis de mesa al vencer a Chartres por 3-1 en la jornada del 27 de octubre.
El marcador se había mantenido en blanco para La Romagne desde el inicio de la temporada de Pro A. Tres encuentros, tres derrotas: el conjunto romagnonés afrontaba este martes 27 de octubre un partido que podía marcar una primera verdadera reacción. Ante Chartres, supo estar a la altura y se impuso por 3 a 1.
El duelo enfrentaba a dos equipos que ocupan la parte baja de la clasificación, lo que dotaba al enfrentamiento de una importancia particular de cara a la lucha por la permanencia. Chartres, rival directo, también buscaba salir de esa zona de turbulencias. Los romagnoneses, sin embargo, mostraron serenidad y nunca dejaron que el encuentro se inclinara del lado de los eureliños.
Este triunfo pone fin a una racha de fracasos que empezaba a pesar sobre la moral del grupo. Conseguir una primera victoria tiene un fuerte valor psicológico para un equipo en apuros, ya que permite aliviar la presión y afrontar los próximos compromisos con mayor confianza. El club podrá apoyarse ahora en este resultado para construir la continuidad de su trayectoria.
Para Chartres, la derrota supone un revés en la pelea por la mitad de la tabla. Los eureliños deberán reaccionar con rapidez para no ver cómo se amplía la distancia con los equipos vecinos. El resto del campeonato permitirá medir si este encuentro se inscribe en una tendencia duradera o si se trata de un tropiezo puntual.
En cualquier caso, esta primera victoria abre una nueva página para La Romagne. Queda por confirmar esta mejora de forma en las próximas jornadas, decisivas en una temporada en la que cada punto cuenta para evitar las zonas peligrosas de la clasificación.
El duelo enfrentaba a dos equipos que ocupan la parte baja de la clasificación, lo que dotaba al enfrentamiento de una importancia particular de cara a la lucha por la permanencia. Chartres, rival directo, también buscaba salir de esa zona de turbulencias. Los romagnoneses, sin embargo, mostraron serenidad y nunca dejaron que el encuentro se inclinara del lado de los eureliños.
Este triunfo pone fin a una racha de fracasos que empezaba a pesar sobre la moral del grupo. Conseguir una primera victoria tiene un fuerte valor psicológico para un equipo en apuros, ya que permite aliviar la presión y afrontar los próximos compromisos con mayor confianza. El club podrá apoyarse ahora en este resultado para construir la continuidad de su trayectoria.
Para Chartres, la derrota supone un revés en la pelea por la mitad de la tabla. Los eureliños deberán reaccionar con rapidez para no ver cómo se amplía la distancia con los equipos vecinos. El resto del campeonato permitirá medir si este encuentro se inscribe en una tendencia duradera o si se trata de un tropiezo puntual.
En cualquier caso, esta primera victoria abre una nueva página para La Romagne. Queda por confirmar esta mejora de forma en las próximas jornadas, decisivas en una temporada en la que cada punto cuenta para evitar las zonas peligrosas de la clasificación.
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Fuente: Ouest-France