Del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2026, cuatro campos españoles acogen el PQ2 de la Qualifying School del DP World Tour, donde solo los primeros se clasificarán para la final.
El golf europeo entra en una semana decisiva para decenas de jugadores en busca de una tarjeta para el circuito. Del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2026, la segunda fase de la Qualifying School del DP World Tour, conocida por sus siglas PQ2, se disputa simultáneamente en cuatro campos situados en España.
El formato es exigente. En cada sede, los 23 o 24 mejores jugadores, además de los empatados al término de las cuatro vueltas, logran su billete para la final, el PQ3. Esta última fase, que se celebra la semana siguiente, es el último filtro antes de obtener una tarjeta de acceso al circuito.
Para los participantes, lo que está en juego va más allá de la clasificación. Un puesto en la final abre la perspectiva de una temporada completa en el Tour Europeo, con los ingresos, la visibilidad y las oportunidades que de ello se derivan. Por el contrario, una eliminación en el PQ2 puede significar un regreso a los circuitos secundarios o un nuevo intento al año siguiente.
El carácter eliminatorio de esta prueba suele resumirse en la expresión «todo o casi nada». Las diferencias de score entre el último clasificado y el primer eliminado son con frecuencia mínimas, y una sola mala jornada puede bastar para comprometer meses de preparación. La presión es aún mayor porque las condiciones meteorológicas de este final de otoño pueden complicar la tarea.
Los aficionados al golf seguirán con atención estos cuatro torneos paralelos, ya que cada uno de ellos constituye un sorteo en sí mismo. Los resultados finales de las distintas sedes determinarán la composición del cuadro de la final y, por tanto, los nombres llamados a unirse a la élite continental la próxima temporada.
El formato es exigente. En cada sede, los 23 o 24 mejores jugadores, además de los empatados al término de las cuatro vueltas, logran su billete para la final, el PQ3. Esta última fase, que se celebra la semana siguiente, es el último filtro antes de obtener una tarjeta de acceso al circuito.
Para los participantes, lo que está en juego va más allá de la clasificación. Un puesto en la final abre la perspectiva de una temporada completa en el Tour Europeo, con los ingresos, la visibilidad y las oportunidades que de ello se derivan. Por el contrario, una eliminación en el PQ2 puede significar un regreso a los circuitos secundarios o un nuevo intento al año siguiente.
El carácter eliminatorio de esta prueba suele resumirse en la expresión «todo o casi nada». Las diferencias de score entre el último clasificado y el primer eliminado son con frecuencia mínimas, y una sola mala jornada puede bastar para comprometer meses de preparación. La presión es aún mayor porque las condiciones meteorológicas de este final de otoño pueden complicar la tarea.
Los aficionados al golf seguirán con atención estos cuatro torneos paralelos, ya que cada uno de ellos constituye un sorteo en sí mismo. Los resultados finales de las distintas sedes determinarán la composición del cuadro de la final y, por tanto, los nombres llamados a unirse a la élite continental la próxima temporada.
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Fuente: Ouest-France