El pequeño club regional logra lo impensable al recibir al FC Nantes, tres años después de haber evolucionado en el nivel distrito.
El Stade Castelbourgeois vive un cuento de hadas deportivo. Este club de Regional 1, que hace apenas tres años evolucionaba aún en el nivel Distrito, se prepara para recibir al FC Nantes, formación de Ligue 2, en la 8ª ronda de la Copa de Francia. Un enfrentamiento que roza lo onírico para los jugadores y directivos castelbourgeois.
La hazaña lograda en la ronda anterior permanece en todas las memorias. Al eliminar al Locminé, equipo que evolucionaba en National 1, los compañeros del entrenador demostraron que los milagros son posibles en esta competición donde los favoritos nunca están a salvo. Esta victoria histórica abrió las puertas a un duelo frente a los Canaris nantaises.
Para los protagonistas de este modesto club, este encuentro frente a una formación profesional representa la culminación de una notable ascensión. «Es el Grial», confía un directivo, resumiendo perfectamente el estado de ánimo que reina en el vestuario. Cada jugador sabe que probablemente nunca vivirá una oportunidad igual en su carrera.
La recepción del FC Nantes, prevista para los días 14 o 15 de noviembre próximo, movilizará sin duda alguna a toda la comuna. Las infraestructuras modestas del club serán puestas a dura prueba ante la afluencia esperada. Pero más allá de las dificultades logísticas, lo esencial reside en esta etapa mágica que se concede el fútbol aficionado francés.
Esta bella historia recuerda que la Copa de Francia mantiene intacta su capacidad de crear momentos mágicos donde David puede derribar a Goliat. El Stade Castelbourgeois encarna perfectamente este espíritu que da sal a la competición nacional.
La hazaña lograda en la ronda anterior permanece en todas las memorias. Al eliminar al Locminé, equipo que evolucionaba en National 1, los compañeros del entrenador demostraron que los milagros son posibles en esta competición donde los favoritos nunca están a salvo. Esta victoria histórica abrió las puertas a un duelo frente a los Canaris nantaises.
Para los protagonistas de este modesto club, este encuentro frente a una formación profesional representa la culminación de una notable ascensión. «Es el Grial», confía un directivo, resumiendo perfectamente el estado de ánimo que reina en el vestuario. Cada jugador sabe que probablemente nunca vivirá una oportunidad igual en su carrera.
La recepción del FC Nantes, prevista para los días 14 o 15 de noviembre próximo, movilizará sin duda alguna a toda la comuna. Las infraestructuras modestas del club serán puestas a dura prueba ante la afluencia esperada. Pero más allá de las dificultades logísticas, lo esencial reside en esta etapa mágica que se concede el fútbol aficionado francés.
Esta bella historia recuerda que la Copa de Francia mantiene intacta su capacidad de crear momentos mágicos donde David puede derribar a Goliat. El Stade Castelbourgeois encarna perfectamente este espíritu que da sal a la competición nacional.
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Fuente: Ouest-France