Un mes después de su toma de posesión, el seleccionador de Les Bleus debe lidiar con una lista de lesionados que limita considerablemente sus opciones para los partidos contra Italia y Turquía.
Un mes después de su llegada al frente de la selección francesa, Zinédine Zidane se prepara para anunciar su primera lista de jugadores seleccionados. Esta selección, que será presentada este viernes, debe permitir a Les Bleus enfrentar a Italia el 12 de noviembre y luego a Turquía el 15 de noviembre en el marco de la Liga de las Naciones.
Sin embargo, el período que precede a esta concentración se ha revelado particularmente difícil en el plano médico. Las lesiones se han proliferado en las filas de los internacionales franceses, reduciendo considerablemente el margen de maniobra del nuevo seleccionador. Esta situación, aunque lejos de ser ideal, le ofrece no obstante un respiro inesperado con respecto a las decisiones más delicadas.
Más que proceder a los grandes arbitrios que se podían esperar al inicio de su mandato, Zidane se ve obligado a adoptar un enfoque más pragmático. Tendrá que echar mano de soluciones de recambio y confiar en jugadores que probablemente no habrían sido convocados en circunstancias normales.
Esta circunstancia podría finalmente resultar positiva para el seleccionador. Le permite probar opciones alternativas y evaluar a jugadores a los que aún no había tenido la oportunidad de observar de cerca. La urgencia de la situación lo obliga a salir de su zona de confort, lo que podría revelar sorpresas interesantes.
Los próximos días serán reveladores de la capacidad de Zidane para adaptarse a las circunstancias imprevistas. Aunque las circunstancias le impiden tomar las decisiones estructurales esperadas, este período de transición podría sentar las bases de un nuevo ciclo para la selección francesa.
Sin embargo, el período que precede a esta concentración se ha revelado particularmente difícil en el plano médico. Las lesiones se han proliferado en las filas de los internacionales franceses, reduciendo considerablemente el margen de maniobra del nuevo seleccionador. Esta situación, aunque lejos de ser ideal, le ofrece no obstante un respiro inesperado con respecto a las decisiones más delicadas.
Más que proceder a los grandes arbitrios que se podían esperar al inicio de su mandato, Zidane se ve obligado a adoptar un enfoque más pragmático. Tendrá que echar mano de soluciones de recambio y confiar en jugadores que probablemente no habrían sido convocados en circunstancias normales.
Esta circunstancia podría finalmente resultar positiva para el seleccionador. Le permite probar opciones alternativas y evaluar a jugadores a los que aún no había tenido la oportunidad de observar de cerca. La urgencia de la situación lo obliga a salir de su zona de confort, lo que podría revelar sorpresas interesantes.
Los próximos días serán reveladores de la capacidad de Zidane para adaptarse a las circunstancias imprevistas. Aunque las circunstancias le impiden tomar las decisiones estructurales esperadas, este período de transición podría sentar las bases de un nuevo ciclo para la selección francesa.
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Fuente: Ouest-France