El Senado votó a favor de la imprescriptibilidad de los delitos sexuales cometidos contra menores, una medida esperada por las asociaciones.
El Senado ha adoptado una proposición de ley destinada a hacer imprescriptibles los delitos sexuales cometidos contra menores. Este texto marca una evolución jurídica importante, al suprimir cualquier plazo de prescripción para estas infracciones especialmente graves. Los senadores respondieron así a una demanda recurrente de las asociaciones de protección de la infancia, que subrayaban que el tiempo de la palabra de las víctimas no siempre coincide con el calendario judicial.
Esta decisión se inscribe en un movimiento más amplio de toma en consideración de las violencias sexuales infligidas a los niños. Hasta ahora, la prescripción podía impedir el enjuiciamiento varios años después de los hechos, incluso cuando estos estaban establecidos. Con este voto, el Senado pretende enviar una señal contundente: la gravedad de estos actos justifica que puedan ser juzgados en cualquier momento, sin límite de tiempo.
El debate parlamentario planteó no obstante cuestiones prácticas, especialmente sobre la carga de trabajo de los tribunales y sobre la dificultad de instruir casos antiguos. Los senadores también mencionaron la necesidad de acompañar a las víctimas en sus gestiones, para que esta imprescriptibilidad no quede en un principio sin efecto concreto. El texto deberá ser examinado aún por la Asamblea Nacional antes de una eventual adopción definitiva.
Más allá de las consideraciones procesales, este voto constituye un avance simbólico para todas las personas que han sufrido violencias durante su infancia. Reconoce que la memoria de estos traumas puede emerger años más tarde, y que la justicia debe entonces poder hacerse cargo de los hechos. Las asociaciones esperan ahora que el gobierno apoye plenamente esta reforma, para que llegue a buen puerto rápidamente.
Esta decisión del Senado relanza también el debate sobre la prescripción en materia penal, un tema sensible que afecta al equilibrio entre el derecho al olvido y la necesaria sanción de los crímenes más atroces. Al situar el interés del menor en el centro de la ley, los parlamentarios han elegido privilegiar la protección de los más vulnerables. Queda por ver cómo se aplicará esta medida sobre el terreno, y si se extenderá a otras infracciones.
Mientras tanto, este voto es saludado como una victoria por los defensores de los derechos del niño, que ven en él un reconocimiento de la especificidad de las violencias sexuales intrafamiliares. Estos crímenes, a menudo cometidos en el secreto del círculo familiar, no deben seguir escapando a la justicia por el mero transcurso del tiempo. La pelota está ahora en el tejado de los diputados, que tendrán la responsabilidad de confirmar este avance legislativo.
Esta decisión se inscribe en un movimiento más amplio de toma en consideración de las violencias sexuales infligidas a los niños. Hasta ahora, la prescripción podía impedir el enjuiciamiento varios años después de los hechos, incluso cuando estos estaban establecidos. Con este voto, el Senado pretende enviar una señal contundente: la gravedad de estos actos justifica que puedan ser juzgados en cualquier momento, sin límite de tiempo.
El debate parlamentario planteó no obstante cuestiones prácticas, especialmente sobre la carga de trabajo de los tribunales y sobre la dificultad de instruir casos antiguos. Los senadores también mencionaron la necesidad de acompañar a las víctimas en sus gestiones, para que esta imprescriptibilidad no quede en un principio sin efecto concreto. El texto deberá ser examinado aún por la Asamblea Nacional antes de una eventual adopción definitiva.
Más allá de las consideraciones procesales, este voto constituye un avance simbólico para todas las personas que han sufrido violencias durante su infancia. Reconoce que la memoria de estos traumas puede emerger años más tarde, y que la justicia debe entonces poder hacerse cargo de los hechos. Las asociaciones esperan ahora que el gobierno apoye plenamente esta reforma, para que llegue a buen puerto rápidamente.
Esta decisión del Senado relanza también el debate sobre la prescripción en materia penal, un tema sensible que afecta al equilibrio entre el derecho al olvido y la necesaria sanción de los crímenes más atroces. Al situar el interés del menor en el centro de la ley, los parlamentarios han elegido privilegiar la protección de los más vulnerables. Queda por ver cómo se aplicará esta medida sobre el terreno, y si se extenderá a otras infracciones.
Mientras tanto, este voto es saludado como una victoria por los defensores de los derechos del niño, que ven en él un reconocimiento de la especificidad de las violencias sexuales intrafamiliares. Estos crímenes, a menudo cometidos en el secreto del círculo familiar, no deben seguir escapando a la justicia por el mero transcurso del tiempo. La pelota está ahora en el tejado de los diputados, que tendrán la responsabilidad de confirmar este avance legislativo.
Publicidad
Fuente: La Nouvelle République