El director del equipo Ferrari expresó su descontento tras el incidente que desvaneció las esperanzas de victoria en Ciudad de México.
El equipo italiano Ferrari atraviesa un período de frustración en el Gran Premio de México, disputado el 1 de noviembre. Mientras sus dos monoplazas ocupaban posiciones estratégicas en la salida, una serie de eventos desafortunados aniquiló sus posibilidades de podio. El piloto Max Verstappen, al volante de su Red Bull, se impuso sin dificultad, mientras las Ferrari tuvieron que conformarse con gestionar las consecuencias de un incidente interno.
El punto de inflexión llegó en las primeras vueltas, cuando Charles Leclerc y Lewis Hamilton colisionaron. Este roce, evitable según numerosos observadores, obligó a ambos monoplazas a abandonar la pista o sufrir daños importantes, relegando a Ferrari de ser aspirantes al título de la carrera a objetivos mucho más modestos. Los ingenieros y los pilotos entonces tuvieron que gestionar una situación que se volvió inmanejable en el circuito mexicano.
Al término de la carrera, el jefe del equipo, Frédéric Vasseur, no ocultó su molestia. Calificó la situación de «falta de respeto» hacia el equipo y los aficionados, subrayando que errores de tal naturaleza no son aceptables en este nivel de competición. Vasseur insistió en la necesidad de un aprendizaje rápido y de una responsabilidad colectiva para evitar que incidentes así se reproduzcan en las próximas pruebas del campeonato.
Por ahora, la jerarquía interna de Ferrari pretende resolver las cosas internamente antes de imponer sanciones formales o reprimendas públicas. El objetivo es restablecer la unidad dentro del equipo, que, sin embargo, realizó buenas calificaciones. Las miradas se dirigen ahora hacia las próximas etapas del calendario, donde la capacidad de los pilotos para evitar conflictos con sus compañeros de equipo será crucial para recuperar puntos valiosos en la lucha por el título.
El punto de inflexión llegó en las primeras vueltas, cuando Charles Leclerc y Lewis Hamilton colisionaron. Este roce, evitable según numerosos observadores, obligó a ambos monoplazas a abandonar la pista o sufrir daños importantes, relegando a Ferrari de ser aspirantes al título de la carrera a objetivos mucho más modestos. Los ingenieros y los pilotos entonces tuvieron que gestionar una situación que se volvió inmanejable en el circuito mexicano.
Al término de la carrera, el jefe del equipo, Frédéric Vasseur, no ocultó su molestia. Calificó la situación de «falta de respeto» hacia el equipo y los aficionados, subrayando que errores de tal naturaleza no son aceptables en este nivel de competición. Vasseur insistió en la necesidad de un aprendizaje rápido y de una responsabilidad colectiva para evitar que incidentes así se reproduzcan en las próximas pruebas del campeonato.
Por ahora, la jerarquía interna de Ferrari pretende resolver las cosas internamente antes de imponer sanciones formales o reprimendas públicas. El objetivo es restablecer la unidad dentro del equipo, que, sin embargo, realizó buenas calificaciones. Las miradas se dirigen ahora hacia las próximas etapas del calendario, donde la capacidad de los pilotos para evitar conflictos con sus compañeros de equipo será crucial para recuperar puntos valiosos en la lucha por el título.
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Fuente: Ouest-France