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Berrinches infantiles: el papel clave de los padres según una pedopsiquiatra

27 de octubre de 2026 Fuente: La Nouvelle République Artículo redactado con asistencia de IA

Una especialista en pedopsiquiatría recuerda que la actitud de los padres sigue siendo determinante para acompañar a un niño durante sus accesos de ira.

Ante un niño que grita, patalea o se niega a cualquier indicación, muchos padres se sienten desbordados. Una pedopsiquiatra, consultada sobre este tema, defiende una idea sencilla: los adultos que rodean al niño siguen siendo el mejor recurso para atravesar estos momentos difíciles.

Según ella, el berrinche es una manifestación normal del desarrollo. El niño pequeño aún no dispone de las herramientas necesarias para expresar una frustración, gestionar una decepción o aceptar un no. La ira se convierte entonces en un lenguaje en bruto, a menudo desconcertante para el entorno. Comprender esta realidad ya permite relativizar y mantener la calma.

La especialista insiste en la necesidad de mantenerse sereno. Un padre o una madre que permanece estable, que habla con una voz firme pero dulce y que evita responder a la violencia con violencia, ofrece al niño un marco tranquilizador. No se trata de ceder a todas las peticiones, sino de mantener los límites al tiempo que se acoge la emoción. Poner nombre a lo que siente el niño, por ejemplo diciéndole que está enfadado porque no puede tener lo que quiere, le ayuda poco a poco a poner palabras a sus sentimientos.

Los momentos de calma son igual de importantes. Pasar tiempo de calidad con el hijo, reconocer sus esfuerzos y valorar sus logros refuerzan el vínculo de confianza. Un niño que se siente querido y escuchado tenderá más a recurrir a sus padres cuando esté en dificultades, en lugar de replegarse o estallar.

Por último, la pedopsiquiatra recuerda que algunos berrinches pueden volverse muy frecuentes, intensos o duraderos. En tal caso, se aconseja consultar con el médico de cabecera, un pediatra o un profesional de la salud mental infantil, con el fin de descartar cualquier dificultad particular y recibir el acompañamiento más adecuado.

Fuente: La Nouvelle République