Los grupos Dongpeng y Mengniu han anunciado el fin de su colaboración con el delantero del Real Madrid, tras la difusión en China de una secuencia considerada ofensiva.
Dos grandes empresas chinas han decidido romper su asociación comercial con Kylian Mbappé, a raíz de una polémica surgida de un vídeo difundido en las redes sociales. El martes 27 de octubre, los grupos Dongpeng, especializado en bebidas, y Mengniu, uno de los principales actores del sector lácteo, comunicaron que ponían fin a su colaboración con el jugador del Real Madrid.
La decisión llega tras una secuencia en la que el delantero parece bromear con un montaje que asocia su rostro al de Mao Zedong, figura fundadora de la República Popular China. En un entorno en el que los símbolos históricos y nacionales ocupan un lugar especialmente sensible, este tipo de contenido provocó rápidamente reacciones en las plataformas chinas. Ambas empresas consideraron que el vídeo hería los sentimientos nacionales, motivo que aducen para justificar su retirada.
Conviene, no obstante, subrayar un punto importante: la autenticidad de la secuencia no pudo confirmarse en un primer momento. El contenido circula ampliamente, pero su origen exacto, su contexto de producción y el grado real de implicación del jugador siguen por establecer. Esta incertidumbre no resta relevancia a la decisión de los dos grupos, que prefirieron actuar sin esperar una verificación completa.
Para un deportista que compite en el más alto nivel, los acuerdos con marcas extranjeras representan una parte significativa de sus ingresos y de su visibilidad, especialmente en los mercados asiáticos, donde la notoriedad de ciertos futbolistas europeos es muy elevada. La ruptura de dos contratos chinos ilustra la fragilidad de estas relaciones comerciales cuando la imagen pública se ve afectada por una controversia, incluso en un contexto de comunicación difícil de controlar.
El caso recuerda asimismo la creciente vigilancia de las empresas ante los asuntos relacionados con la identidad nacional y la historia en sus relaciones con el público chino. Para los deportistas y sus entornos, subraya la importancia de medir el alcance internacional de cada declaración o de cada contenido compartido, independientemente de la intención inicial. Las posibles consecuencias de esta polémica quedan pendientes de seguimiento.
La decisión llega tras una secuencia en la que el delantero parece bromear con un montaje que asocia su rostro al de Mao Zedong, figura fundadora de la República Popular China. En un entorno en el que los símbolos históricos y nacionales ocupan un lugar especialmente sensible, este tipo de contenido provocó rápidamente reacciones en las plataformas chinas. Ambas empresas consideraron que el vídeo hería los sentimientos nacionales, motivo que aducen para justificar su retirada.
Conviene, no obstante, subrayar un punto importante: la autenticidad de la secuencia no pudo confirmarse en un primer momento. El contenido circula ampliamente, pero su origen exacto, su contexto de producción y el grado real de implicación del jugador siguen por establecer. Esta incertidumbre no resta relevancia a la decisión de los dos grupos, que prefirieron actuar sin esperar una verificación completa.
Para un deportista que compite en el más alto nivel, los acuerdos con marcas extranjeras representan una parte significativa de sus ingresos y de su visibilidad, especialmente en los mercados asiáticos, donde la notoriedad de ciertos futbolistas europeos es muy elevada. La ruptura de dos contratos chinos ilustra la fragilidad de estas relaciones comerciales cuando la imagen pública se ve afectada por una controversia, incluso en un contexto de comunicación difícil de controlar.
El caso recuerda asimismo la creciente vigilancia de las empresas ante los asuntos relacionados con la identidad nacional y la historia en sus relaciones con el público chino. Para los deportistas y sus entornos, subraya la importancia de medir el alcance internacional de cada declaración o de cada contenido compartido, independientemente de la intención inicial. Las posibles consecuencias de esta polémica quedan pendientes de seguimiento.
Publicidad
Fuente: Ouest-France