La navegante, llamada a convertirse en la primera mujer en tomar la salida de la Route du Rhum a bordo de un Ultim, explica por qué la condición física es el eje de su preparación.
La Route du Rhum zarpará el próximo 1 de noviembre, y Alexia Barrier figura entre los nombres más seguidos de esta edición. Debe convertirse en la primera mujer en tomar la salida de la regata a bordo de un Ultim, esos grandes trimaranes de más de 30 metros diseñados para el océano. Inscrita en solitario a bordo del Idec Sport CIC, la navegante sitúa la preparación física en el centro de su trabajo.
Para ella, navegar sola en una máquina de este tamaño impone una exigencia constante. Las maniobras, la gestión de las velas, las guardias y la recuperación exigen una resistencia y una fuerza que a menudo se subestiman desde fuera. En sus declaraciones, insiste en que la musculatura desempeña un papel protector: permite aguantar la duración, limitar la fatiga y mantener los reflejos necesarios cuando las condiciones se deterioran.
Este enfoque se inscribe en una evolución más amplia del mundo de la vela oceánica. Los patrones de Ultim trabajan ahora con preparadores, especialistas en nutrición y en sueño, porque los récords y las grandes carreras también se deciden por la capacidad de mantener la lucidez tras varios días sin interrupción. La dimensión física ya no es accesoria: forma parte integral de la estrategia de carrera.
Alexia Barrier aborda así un desafío que va más allá del rendimiento deportivo puro. Ser la primera mujer en alinearse en un Ultim en esta mítica prueba representa una etapa simbólica para la vela francesa, aunque la navegante evita reducir su proyecto a ese aspecto. Su objetivo sigue siendo, ante todo, llevar su barco a buen puerto en las mejores condiciones posibles.
La salida del 1 de noviembre se acerca, y cada semana de preparación cuenta. Los próximos compromisos de entrenamiento y puesta a punto del barco dirán si la estrategia física y técnica dará sus frutos en el momento de la entrada en el Atlántico.
Para ella, navegar sola en una máquina de este tamaño impone una exigencia constante. Las maniobras, la gestión de las velas, las guardias y la recuperación exigen una resistencia y una fuerza que a menudo se subestiman desde fuera. En sus declaraciones, insiste en que la musculatura desempeña un papel protector: permite aguantar la duración, limitar la fatiga y mantener los reflejos necesarios cuando las condiciones se deterioran.
Este enfoque se inscribe en una evolución más amplia del mundo de la vela oceánica. Los patrones de Ultim trabajan ahora con preparadores, especialistas en nutrición y en sueño, porque los récords y las grandes carreras también se deciden por la capacidad de mantener la lucidez tras varios días sin interrupción. La dimensión física ya no es accesoria: forma parte integral de la estrategia de carrera.
Alexia Barrier aborda así un desafío que va más allá del rendimiento deportivo puro. Ser la primera mujer en alinearse en un Ultim en esta mítica prueba representa una etapa simbólica para la vela francesa, aunque la navegante evita reducir su proyecto a ese aspecto. Su objetivo sigue siendo, ante todo, llevar su barco a buen puerto en las mejores condiciones posibles.
La salida del 1 de noviembre se acerca, y cada semana de preparación cuenta. Los próximos compromisos de entrenamiento y puesta a punto del barco dirán si la estrategia física y técnica dará sus frutos en el momento de la entrada en el Atlántico.
Publicidad
Fuente: Ouest-France